HABITAR LOS ANDES
MEMORIA – IDENTIDAD – TERRITORIO

UN VIAJE AL TERRITORIO VIVO DE LOS ANDES
Esta ruta es una travesía por territorios donde la historia, la espiritualidad y la vida cotidiana se entrelazan.
Desde las tierras abiertas de Peñas, donde la memoria de Túpac Katari aún resuena en el paisaje, hasta la complejidad urbana de El Alto, una ciudad que se reinventa a sí misma todos los días a más de 4.000 metros de altura.
El viaje continúa hacia Tiwanaku y el Lago Titicaca, donde el tiempo se expande; aquí, el pasado convive con el presente.
Más adelante, los paisajes de Milluni revelan otra capa del territorio: la memoria minera. Finalmente, el ascenso hacia Charquini abre un espacio de encuentro con las montañas y los achachilas, presencias que sostienen la vida desde lo invisible.
A lo largo de cuatro días, esta experiencia propone algo más que mirar: habitar el territorio, escuchar sus historias, compartir sus prácticas y reconocer los Andes como un territorio vivo.
PEÑAS
Memoria, resistencia y territorio
El viaje comienza en Peñas, un pequeño territorio ubicado a una hora y media de la ciudad de La Paz, un poblado rodeado de memoria.
Aquí habitarás la historia. Este es el lugar donde Túpac Katari fue descuartizado en 1781 y donde, siglos después, el movimiento indígena volvió a levantarse.
Caminarás por la plaza, escucharás estas historias en el mismo lugar donde ocurrieron y entenderás cómo el pasado sigue latiendo en el presente.
Al mediodía compartirás un apthapi, una comida colectiva donde cada alimento construye comunidad.
Por la tarde, una caminata hacia el peñón te abrirá un paisaje inmenso hacia el lago. La noche caerá alrededor del fuego, donde compartiremos historias y comida bajo la luz de las estrellas.
EL ALTO
Modernidad andina y expresión cultural
Al segundo día visitaremos la ciudad de El Alto, a más de 4.000 metros de altura. Esta metrópoli joven y vibrante crece con una lógica propia; aquí convergen pasado, presente y futuro.
Visitaremos los Cholets, edificios diseñados por arquitectos como Freddy Mamani, símbolos de una transformación profunda: el ascenso económico y cultural de una nueva burguesía andina que redefine la modernidad desde sus propios códigos.
Colores intensos, geometrías andinas y espacios pensados para la celebración convierten cada estructura en una declaración de identidad y poder.
El recorrido se entrelaza con la vida cotidiana de El Alto, una ciudad en constante expansión donde lo rural y lo urbano conviven.
Esa energía se siente con fuerza en la Feria 16 de Julio, uno de los mercados más grandes del continente, donde el comercio, la invención y la cultura popular se despliegan sin límites.
TIWANAKU Y LAGO TITICACA
Origen, espiritualidad y cosmovisión
Al tercer día viajaremos hacia Tiwanaku, uno de los centros ceremoniales más antiguos y enigmáticos de los Andes.
Entre monolitos y templos de piedra sentirás el peso del tiempo y la profundidad de una civilización que aún guía la vida espiritual andina.
Este lugar sigue siendo sagrado. Cada 21 de junio, durante el Año Nuevo Aymara, miles de personas llegan para recibir el nuevo ciclo del sol.
Por la tarde, el viaje continúa hacia el Lago Titicaca, un horizonte infinito donde, según la tradición, nacieron las primeras civilizaciones andinas.
MILLUNI Y CHARQUINI
Memoria, muerte y espiritualidad de altura
Al cuarto y último día te llevaremos a un territorio donde la belleza natural y la memoria conviven.
En Milluni visitarás un antiguo campamento minero marcado por la historia de la violencia política, como la masacre de 1965. Un paisaje que invita a la reflexión histórica.
Luego, el camino asciende hacia el nevado Charquini, a más de 5.000 metros de altura. Aquí, las montañas, los achachilas, son nuestras presencias protectoras, espíritus que cuidan el territorio.
Es un cierre para conectar cuerpo, memoria y territorio.
CONTACTOS:
WhatsApp: +591 70183690 / +591 71940599
Correo: espaciowaliki@gmail.com